Los juveniles años ya se fueron,
ahora las canas llegaron
y con ellas las experiencias
con respeto reflejaron.
Ahora me llaman adulto mayor,
mi trabajo he perdido,
pero mi experiencia noble
me ha enriquecido.
Agradezco a la vida
que con amabilidad
supo sanar mis heridas.
Raúl Peña y Lillo Valenzuela