Un río tus lágrimas
formó
y en su cauce tu pena se ahogó,
fue en aquel momento
que tu tormento se marchó.
Fue el paso de una dulce brisa
que en tus labios una sonrisa dibujó,
en ese instante tu alivio llegó.
V istes en un sendero
alfombra dorada,
allí el tiempo te acompañaba.
Raúl Peña y Lillo Valenzuela