No me digas nada,
porque lo que quieres decir
ya lo sé, lo leí en tus ojos,
tus lágrimas me lo contaron,
una pena a ti llegó
porque tus sentimientos se fugaron.
En estos casos lo mejor
es tomar distintos caminos,
y buscar en otros destinos
la razón y el corazón.
Raúl Peña y Lillo Valenzuela
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