Versos 9

Jugando con la brisa la encontré,
la vi tan tierna que me enamoré,
un beso en su rosada mejilla le di
y mi amor con ternura le ofrecí.

El encuentro de miradas
acercó a dos almas enamoradas,
nos tomamos de las manos
y luego nos besamos.

Nuestro amor emanó
como flor que floreció,
sobre alfombras doradas
pasaron dos almas enamoradas.

Raúl Peña y Lillo Valenzuela